viernes, febrero 3, 2023
More

    Latest Posts

    Alberto Föhrig con Levy Yeyati: “Hay funcionarios que sirven a grupos delictivos”

    En una charla con el economista Eduardo Levy Yeyati, el doctor en Ciencia Política y exsecretario de Coordinación del Ministerio de Seguridad Alberto Föhrig habló sobre el funcionamiento de los organismos de inteligencia, la lucha contra el narcotráfico en la provincia de Santa Fe y dio su opinión sobre la liberalización de algunas drogas.

    – Cuando uno en la Argentina habla de inteligencia en las vecindades de la seguridad, pienso enseguida en espionaje, en lugares oscuros de gente que escucha y luego potencialmente extorsiona a otra gente. Uno tiene una fantasía de una bolsa de gatos, de una cosa oscura, a espaldas de la sociedad, como un sótano. Vos trabajaste en Coordinación y Planeamiento del Ministerio de Seguridad y en particular, corregime si me equivoco, en un momento donde se pensó en ese ministerio como en una gran unidad de inteligencia criminal, inteligencia y seguridad, de vuelta. ¿Cuánto hay de mito? ¿O sea, qué es la inteligencia criminal? ¿Cuánto hay de mito en esto de que cuando uno habla de servicios de Inteligencia en la Argentina es básicamente un bajo fondo oscuro que nos controla y nos extorsiona? Estoy exagerando.

    – La razón del mito tiene que ver con dos acepciones de un fenómeno, que son muy distintas entre sí. Una es la inteligencia, entre comillas mal aplicada, que tiene que ver con algunas de las derivaciones que vos señalabas, que obviamente son un problema grave de las democracias en el mundo y que requieren políticas específicas para que eso no ocurra. El Reino Unido ha disuelto cuerpos enteros de inteligencia; Alemania lo hace cada cuatro o cinco años. Disuelven los cuerpos y cambian. Por lo tanto, eso es un tipo de políticas relacionado con los servicios de inteligencia, de aplicación política.

    Una cosa distinta, totalmente distinta es la inteligencia criminal. Significa, básicamente, tener servicios de seguridad, en el mejor de los sentidos, inteligentes. Que tengan la capacidad de poder recabar pruebas. Esas pruebas se recaban con autorización judicial, son oponibles en juicio y permiten llevar eventualmente a condena a las personas responsables del delito complejo. Son dos acepciones totalmente distintas.

    No son los mismos protagonistas, son otros los protagonistas. Normalmente la inteligencia criminal es una inteligencia vinculada a las fuerzas de seguridad y que está directamente tutelada y dirigida por jueces y por fiscales. Eso no tiene que ver con la inteligencia de carácter político que existe en todos los países del mundo.

    Alberto Föhrig con Eduardo Levy Yeyati. (Foto: Pensar Distinto - TN)
    Alberto Föhrig con Eduardo Levy Yeyati. (Foto: Pensar Distinto – TN)

    – ¿Pero, por ejemplo, la SIDE o la actual AFI, ¿cuál es el rol en relación a lo otro? ¿En qué se diferencian? ¿Cuál es su rol específico y quién debería controlar el funcionamiento? Porque yo me imagino que vos decís, bueno, de vez en cuando haces borrón y cuenta nueva, pero dejás a todos estos personajes dando vueltas y uno se imagina en la Argentina en mano de obra desocupada que siempre vuelve a reinsertarse. ¿Cómo se resuelve ese control?

    – Primero, las funciones específicas de la AFI tienen que ver con alguna dimensión de carácter exterior, es decir, proveen información estratégica acerca de las amenazas que puede eventualmente tener la Argentina, vinculadas a temas, por ejemplo, como el terrorismo o como redes internacionales que pueden operar en la Argentina. Y luego tiene una dimensión interior, que es una dimensión que ha sido, desde mi punto de vista, mal utilizada en la Argentina, que tiene que ver con roles absolutamente expandidos y no específicos respecto de qué hacer.

    Puntualmente, organismos como la SIDE deberían hacer inteligencia preventiva, es decir, brindarnos un cuadro general de amenazas respecto del cual después puede haber inteligencia específica sobre un individuo en particular. Pero es básicamente gente que cuando hace bien su trabajo tiene que manejar un número muy importante de fuentes de información y poder realizar análisis pretendidamente sofisticados sobre una amenaza potencial de carácter preventivo y luego debería aplicarse a investigaciones específicas.

    En la Argentina, existe un ingrediente particularmente complejo que es que la SIDE o la AFI pueden ser auxiliares de la Justicia, es decir, pueden actuar en investigaciones puntuales. Y eso, desde mi punto de vista, tiene una serie de derivaciones que no aumentan ni el prestigio, ni la legitimidad, ni la eficiencia de ese organismo.

    – Siempre en el área de seguridad, hay un tema puntual que es el narcotráfico. El tema puntual es Rosario. Vos sos un experto en el tema que supongo es de transición o de distribución. Porque me imagino que Rosario no es Colombia, que es productora, o México, que es de entrada. ¿Cómo se crea eso? Y sobre todo, cómo se sale. ¿Y qué tan grave es. ¿En qué etapa estamos de la involución del problema narco?

    – El problema narco tiene fundamentalmente consecuencias institucionales. Por supuesto, tiene otras consecuencias, tiene consecuencias económicas, tiene consecuencias de salud sobre la población, tiene, por supuesto consecuencias delictuales de todo tipo sobre la violencia. Pero desde mi punto de vista, el principal y más grave problema que tiene la criminalidad organizada, y no solo el narco, es que pone en jaque las instituciones y hace que partes enteras de un sistema democrático dejen de funcionar, sencillamente porque los funcionarios que tienen que servir al público, sirven a un grupo delictivo y en muchos casos son parte de un grupo delictivo. La situación en la que estamos en Rosario hoy es que, desde mi punto de vista, ese proceso de contaminación institucional ha crecido de manera muy significativa en los últimos años.

    – ¿Estamos hablando de la policía, de los jueces?

    – Eso tiene que ver con ramificaciones en el Poder Legislativo de la provincia de Santa Fe. Tiene que ver con ramificaciones en el Ministerio Público de la provincia de Santa Fe. Tiene que ver con ramificaciones potenciales potenciales en el Poder Judicial de la Provincia de Santa Fe y, por supuesto, con ramificaciones muy severas en la Policía de la provincia de Santa Fe.

    Alberto Föhrig con Eduardo Levy Yeyati. (Foto: Pensar Distinto - TN)
    Alberto Föhrig con Eduardo Levy Yeyati. (Foto: Pensar Distinto – TN)

    – ¿Pero está encapsulado en Santa Fe o se extiende?

    – Tiene carácter provincial hasta el día de hoy. Pero esto es obviamente un reloj que corre. Y una cosa más que quiero agregar sobre este punto el problema de Rosario, de Santa Fe, obviamente no es un problema local, no es un problema municipal porque no lo va a resolver ningún alcalde. Por eso la Argentina tiene que tener un esfuerzo nacional coordinado, constante y con inteligencia criminal destinado a desarmar no sólo las redes de tráfico, sino sus ramificaciones dentro del Estado. El FBI dedica más de la mitad de sus recursos a trabajar sobre los funcionarios corrompidos. No lo hace sobre redes de delito, obviamente asesora, pero una parte fundamental no conocida por el gran público respecto a las tareas del FBI consisten en evitar la contaminación de agentes públicos. La Argentina tiene un largo camino por delante y si no empieza rápido, eso va a escalar a una dimensión que no podamos detener.

    – Ahora, ¿se puede detener si hay casos?

    – Sí, por supuesto que sí. Por supuesto. Primero, la manifestación de la violencia en Rosario se pudo detener en el año 2017 con la intervención de fuerzas federales en la provincia y un plan e investigación criminal, se logró bajar la tasa de homicidios de Rosario al nivel más bajo en los últimos 20 años. Es decir, no es una cuestión absolutamente imposible de revertir. Hay que tener en claro cuáles políticas aplicar, con qué mecanismos hacerlo, qué cuerpos y qué lógica operativa usar en el territorio. Y todo eso, obviamente, da resultado. El punto fundamental no es solo policial, el punto también es político. Y centralmente político te diría.

    – Sí, porque te iba a preguntar, ¿fue en cana alguno de los que están dentro de esas redes y ramificaciones o están todos ahí?

    – Siguen fiscales detenidos. Hay un problema muy grave desde mi punto de vista, que es que la política tiene que tomar cartas en el asunto, con investigaciones a senadores provinciales en Santa Fe que no pueden avanzar porque la Constitución santafesina lo prohíbe: tienen inmunidad de investigación. ¿Me seguís el razonamiento? No, inmunidad de arresto, que es lo que tiene la Constitución nacional.

    – ¿Están blindados?

    – Exactamente. Están blindados a la investigación. Desde mi punto de vista, es muy grave y hay un recurso ante la Corte Suprema respecto de la constitucionalidad o no de este artículo de la Constitución de Santa Fe. Pero más allá de eso, la Argentina tiene una oportunidad muy importante y el departamento es San Lorenzo, en la provincia de Santa Fe. Tiene la oportunidad de no votar a aquellas personas sospechadas de colaboración y en muchos casos de liderazgo de redes de narcotráfico.

    Alberto Föhrig con Eduardo Levy Yeyati. (Foto: Pensar Distinto - TN)
    Alberto Föhrig con Eduardo Levy Yeyati. (Foto: Pensar Distinto – TN)

    – Siguiendo con esa línea, una cosa que escuché hace poco, confírmame si es así, es que en el caso de Colombia y en su relación con Estados Unidos, que es muy intensa en el tema de los narcos, la ayuda de Estados Unidos para que Colombia reemplace los cultivos, ataques sobre la oferta… que esa relación estaba tirando hacia también un ataque mayor o una intervención mayor sobre la demanda, que no es punitiva o que se está pensando en legalizar en Estados Unidos la cocaína; no la marihuana, que ya tiene un recorrido, sino la cocaína.

    Y ahí la pregunta para alguien como vos, que sos un experto en estos temas, es ¿qué experiencias hay del impacto de la legalización de la marihuana sobre el consumo y sobre el negocio? ¿Y qué pensás de esta idea de empezar a liberar la demanda para reducir, si querés, el lado de la ley seca?

    – Obviamente esto es un debate complejo. Dos dimensiones que quiero señalar: la primera es que Uruguay, cuando legalizó el cannabis, produjo básicamente un corrimiento de las organizaciones de tráfico desde la marihuana a drogas más complicadas, con más recursos involucrados y por lo tanto con un aumento sensible de la violencia. Uruguay duplica la tasa de homicidios de la Argentina.

    – ¿Sí, pero vos le atribuís a eso? Yo lo he escuchado, está muy estudiado y es un gran problema para los uruguayos, pero lo atribuís al tema marihuana?

    – Lo que digo es que el tráfico, ¿de qué trabaja? De tráfico. ¿En la medida en que vos liberás las porciones menos conflictivas del tráfico, en qué se concentra? ¿Dejan de traficar las redes de narcotráfico? Obviamente que no.

    – Esa es un poco la pregunta. O sea, la idea de liberalismo para terminar con el crimen resume precisamente eso.

    – Bueno, desde mi punto de vista ese es un razonamiento equivocado. Pero no solamente por mi opinión, sino empíricamente por lo que ocurre. Y ahí otro ejemplo muy complicado, que es el ejemplo de los Estados Unidos. Como vos sabés, alrededor de 20 estados han liberalizado el cannabis a nivel medicinal y en algunos casos, a nivel recreativo. El efecto que ha tenido ese proceso, no ya sobre las redes, sino sobre el consumo, es que la trivialización del consumo recreativo, supuestamente no problemático, baja las barreras a nivel individual en torno a la defensa de otro tipo de drogas. Entonces uno empieza a escuchar el auge de otros tipos de drogas, de microdrogas y el resultado de eso con una droga en particular. el fentanilo, es que el año pasado hubo 125.000 muertos. El mayor número de muertos en la historia de la medicina de los Estados Unidos derivado del abuso de fentanilo.

    – ¿Pero ese abuso está más asociado a los estados donde se ha liberalizado?

    – Esa es la evidencia que se está recabando en este momento. A vos te habrá pasado tanto como a mí estar caminando por una ciudad estadounidense y que la gente va fumando normalmente su cigarrillo de marihuana. Eso tiene un nivel que uno puede circunscribir a se liberaliza esa droga o esa droga baja los niveles de defensa respecto de otras drogas.

    – Pero en realidad, desde el punto de vista económico, uno diría que podés tener una sustitución, dejás de hacer las drogas duras porque igual esta es la permitida, o podés tener una complementación.

    – Se está trabajando en esa evidencia. Mi argumento para cerrar este punto es que secuencias temporales indican liberalización, epidemia de fentanilo. Por ahora, es correlación, no causalidad.

    – Bueno, a tener que hacer esos números, pero de lo que me decís infiero que si el día de mañana se da la discusión sobre la legalización de la marihuana en la Argentina, que está siempre dando vueltas pero no termina de cerrar, vos estaría del lado en contra.

    – Hace unos años firmamos con un grupo de colegas de diversa orientación teórica e ideológica, un documento que sostiene la idea de una regulación modulada de las drogas. Es decir, distintos tipos de drogas requieren distintos tipos de regulaciones. La lectura de liberalización o no es una lectura, desde mi punto de vista, y de este grupo algo simplista en términos de que reduce a un tema de blanco y negro situaciones que claramente no son de blanco y negro, porque ahí hay muchos detalles de la implementación de todo eso y sobre todo, de qué hacer con los problemas de adicción severa.

    ¿Qué hacer con los problemas? Porque eso implica que luego no hay tratamientos sencillos. Eso pasa lamentablemente en la Argentina, en muchísimos casos, en los sectores populares, donde hay personas con altos niveles de adicción que producto de este proceso de liberalización sencillamente no tienen las instalaciones, la infraestructura…

    – ¿La liberalización podría no tranquilamente aceptarse simplemente para reducir la pena hacia el consumo sin necesidad de reducir lo que es el aislamiento?

    Eso empíricamente no ocurrió en la Argentina. Hoy la ley de Salud Mental prohíbe internaciones compulsivas y por lo tanto genera una situación muy compleja de vacío, sobre todo en familias de bajos recursos, donde el negocio se hace con una institución privada que obviamente genera todo tipo de problemas muy graves para las familias afectadas por este fenómeno, no solo por el enfermo, sino por toda su familia.

    – Pero eso es así desde antes de la liberalización.

    – No estoy hablando formalmente de determinados consumos que combinados con las regulaciones legales “permisivas” dan como resultado muchos problemas en términos de tratamiento. Entiendo tu punto.

    – Muchas gracias.

    – Muchas gracias a vos, Eduardo.

    Latest Posts

    spot_img

    Don't Miss

    Stay in touch

    To be updated with all the latest news, offers and special announcements.

    Clan FM OK